Tres días de revolución y hermandad

Tres días de revolución y hermandad

Se estima que alrededor de 60.000 mujeres llegaron a Trelew en Argentina para celebrar el 33° Encuentro Nacional de Mujeres (ENM). “Compañeras, mujeres, mujeres trans y travas, lesbianas, bisexuales, tortas y no binaries, estudiantes, trabajadoras, ocupadas, precarizadas y desocupadas, jubiladas, trabajadoras rurales, campesinas, mujeres de organizaciones sindicales, barriales, de derechos humanos y políticas, autoconvocadas, mujeres de pueblos originarios, afrodescendientes, migrantes y de Latinoamérica toda: ¡Bienvenidas a Trelew, Chubut!, ¡Bienvenidas al Encuentro más austral de la historia de los Encuentros!‘ proclamaban las entusiastas oradoras en el documento de apertura.

En el acto inaugural se destacó el protagonismo histórico -la mayoría de las veces silenciado- que han tenido y tienen las mujeres originarias en el territorio. Se denunciaron los despojos de una historia que se remonta a la conquista y que hoy se materializa en la colonialidad imperante sobre sus tierras y bienes naturales, que constantemente son amenazados por la extranjerización e injerencia internacional. En esta línea se clamó por la recuperación de los territorios ancestrales rapiñados que pertenecen a las comunidades mapuche-tehuelche. Se recordó y exigió justicia por la desaparición y muerte de Santiago Maldonado y el homicidio de Rafael Nahuel, así como la denuncia por la impunidad de los asesinatos de Iván Torres y Julián Antillanca, ambos víctimas de la violencia institucional. De igual manera, las mujeres se pusieron al hombro reivindicaciones del pasado reciente, recordando la masacre de Trelew en 1972 donde murieron 16 presos y presas políticos a manos de la Armada Argentina.

Re habitar este espacio se presentaba entonces como un enorme desafío.

El aborto legal, seguro y gratuito y la implementación de la Educación Sexual Integral fueron algunas de las demandas del potente pero caluroso saludo de bienvenida, que indudablemente auguraba días intensos en la ciudad, la cual se caracteriza por ser hasta el momento, la ciudad más chica en la que se ha realizado el ENM.

Durante el sábado y domingo tuvieron lugar 73 talleres, cuyas temáticas abarcaron un gran espectro y que se desarrollaron a lo largo y ancho de la ciudad. Los mismos contaron con una vastísima concurrencia, tanto, que en ocasiones debieron armarse comisiones improvisadas para cumplir con las demandas de las asistentes. En paralelo, se realizaron diversas actividades culturales en las ciudades de Trelew, Rawson y Puerto Madryn.

Al cierre del primer día del encuentro y por primera vez en la historia, se incluyó en el programa oficial la marcha contra los travesticidios y transfemicidios. Contó con una multitudinaria convocatoria. Bajo el grito de “Trans, conciencia, memoria y resistencia” se visibilizó la vulnerable y violenta situación a la que están expuestas las compañeras travestis y trans, y se exigió el reconocimiento de la figura de “travesticidio”. La reglamentación y efectiva aplicación de la Ley de cupos trans y la creación de la Ley nacional de cupos trans, también formaron parte de las urgentes demandas. Esta marcha fue la más numerosa de la serie de concentraciones que se vienen realizando en Argentina.

En la tarde del domingo comenzaron a concentrar las diversas organizaciones sociales, sindicales, políticas y autoconvocadas para encolumnarse en la histórica marcha de cierre. Poco a poco, las calles de Trelew fueron tiñéndose de violeta y el glitter se fue mezclando entre los pañuelos verdes y los bombos que tanto caracterizan al país actualmente. Las 60.000 mujeres de todas las edades marcharon bajo el lema: “El encuentro somos todas”, que formaba una marea que contagiaba la alegría y la euforia; de esa que deviene del dolor y del despojo del miedo: “nos tienen miedo porque no tenemos miedo” cantaban exultantes.

A lo largo de las más de 40 cuadras de marcha las mujeres trelewenses se hicieron sentir, ya fuese sumándose a la marcha o apoyando desde sus balcones con sus flameantes pañuelos verdes, poniendo en jaque las recomendaciones fatalistas esgrimidas por las autoridades locales respecto a permanecer en sus hogares durante los días del encuentro; “Qué momento, qué momento, a pesar de todo, les hicimos el encuentro” coreaban las manifestantes.

La integración latinoamericana atravesó el encuentro, una América Latina cuya coyuntura se ve sacudida, también se hizo presente en la marcha. Así, el Ele-ñao contra Bolsonaro en Brasil, el plan de ajuste de Macri y la deuda con el FMI, formaron parte del repertorio de los cánticos.

Casi al finalizar la marcha, la presencia policial reprimió con balas de goma y gas pimienta a varias manifestantes y periodistas que se encontraban cubriendo en ENM. Varias mujeres resultaron heridas y diez fueron detenidas (al día de hoy ya se encuentran liberadas gracias al accionar de la Red de abogadas feministas). Esto se suma a las graves denuncias de agresiones por parte de personas ajenas al encuentro, contra los ómnibus y casas donde se hospedaban varias mujeres que participaron de la instancia, aunque a diferencia de lo anterior, la policía no intervino ante las denuncias realizadas.

En la última jornada se decidió por ovación que el 34° encuentro, tendrá sede en la La Plata (provincia de Buenos Aires) y se exigió que el mismo pase a llamarse “Encuentro Plurinacional de Mujeres”. De hecho, la columna de mujeres indígenas y criollas por la plurinacionalidad fue una de las más numerosas en Trelew. En los hechos y participación, el encuentro ya se percibía como un espacio de pluricultural y plurinacional.

Aun con los gobiernos locales y nacionales en contra  y con la desencadenada actuación de los medios de comunicación hegemónicos, el ENM fue un éxito una vez más y evidenció la importancia de los espacios de contención y empoderamiento a través de lo colectivo. Las mujeres en todas sus formas, lesbianas, travestis y trans se vuelven a parar como sujetos, como colectivos indispensables, ante el avance regional de las iglesias evangelistas y de los sectores anti-derechos abiertamente fascistas, cuyo caballito de batalla discursivo es la “ideología de género”. Aunque lo intentaron quedó comprobando que ya no hay vuelta atrás. Probablemente el grito vibrante de “se va a caer” quedará resonando por las calles de Trelew hasta el próximo encuentro de mujeres.