Sacar la voz

Sacar la voz

Miles de personas marchan en Montevideo en reclamo del 6% del PBI para ANEP- UdelaR.

Los estudiantes universitarios clausuraron la calle. Los del Centro de Estudiantes de Ingeniería (CEI) llegan para quebrar el murmullo de la explanada por el ala derecha de 18 de julio. Luego, sus bombos se unen a los de la Asociación de Estudiantes de Medicina (AEM) y los del Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales (CECSo) quienes se suman por el ala izquierda. Detrás acompaña una más silenciosa agrupación, Brigada 1958, que llega con sus característicos cascos amarillos.

El rompecabezas se arma. Al formarse los militantes del CEICo, Centro de estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Información y Comunicación, se congregan sin bandera, ni cánticos. A cierta distancia los funcionarios de esa misma facultad se encuentran entre alegres saludos. A unos pasos Ademu se forma. Las túnicas que reclaman un nuevo protagonismo son las de los de maestros. Su cartel nombra la militancia “Ademu Maldonado” y contesta futuros entredichos “ luchar también es educación”

En la delantera de autodefensa, flamea la bandera de la asociación de funcionarios universitarios de psicología. Los que cierran la concentración son los estudiantes de secundaria, con bombo y pancartas. De las más dolorosas para los transeúntes que miran con rabia sus rastas, sus carteles, sus amistades transgenéricas y su incansable “6% Anep-Udelar, ya”.

Roberto Markarian, Rector de la Universidad de la República, impone su voz al micrófono de TNU noticias en la explanada. Claudio Abresún, miembro de la Mesa Ejecutiva de la FEUU, esperaba su turno mientras dedica miradas a su centro de estudiantes, el CECSo. A un lado, Sofía Kohn, estudiante de medicina y también mesa de la FEUU, dicta sus consignas a TV ciudad. Esta vez no tiene el acostumbrado 6% pintado en el rostro.

La marcha se propone indignarse con el presupuesto que se le asigna a la educación. Quien tiende a un 6 % y que también tiende a forjar rituales. Es así como entre estas tendencias se restablecen reproches “Ni mentiras, ni milicos, 6% para Anep- UdelaR ya!”, esgrime el CECSo, “Mamá, papá Astori no me deja estudiar”, ironiza la AEM. La CELTA Feuu, ubicada en la vereda, acusa con cánticos al ministro de Economía “a vos te puso el fondo Danilo, botón”.

Ya no está la tijera del recorte pero sí el 6% hecho de espuma plast que lidera las marchas desde el 2015. Los estudiantes del frente, CEI y AEM, están equipados con un megáfono. Encienden una llamarada de humo rojo, la linterna del megáfono queda titilando entre saltos y empujadas.

Al estar todo preparado comienza el movimiento hacia la plaza Independencia.

La Corriente de Estudiantes del Pueblo acompaña al frente sonoramente. Los dos bombos no se amedrentan, ni quienes lo tocan se cansan. Atrás núcleo menos sonoro pero más numeroso lo compone el CECSo. Dispersos a sus lados se encuentran la Corriente Sindical Clasista, la agrupación 1° de Mayo y una tímida AEV. Allí se reubica Abresún mientras habla con Mateo Cativelli quien lleva una bandera de la FEUU colgada cual superman de la militancia universitaria.

Los lentes reclaman protagonistas y los futuros afiches también. La marcha va despacio. Fernando Techera, estudiante de ingeniería, marca el ritmo con indicaciones a la primera línea de fuego.

Abresún se adelanta para hacer declaraciones al Canal 10. Poco a poco se desequilibra la agenda mediática. Más adelante una estudiante de la autodefensa intenta convencer al conductor de un Volkswagen gris, que la marcha dura poco. Lo repite indicándole con su pulgar y su índice la estimativa duración. Pero este sube radicalmente la ventanilla y se corta cualquier intento de comunicación.

En el rincón más numeroso de la marcha los estudiantes de secundaria entonan denuncias. Un estudiante acarrea una caja con la fotografía del Ministro del Interior, a su alrededor, los cánticos rememoran la represión policial ocurrida en el Codicen en 2015. Mientras otros voces, un poco más al fondo, se inclinan por los “maestros” antes que por los “milicos”.

Al doblar por Paraguay, cada valoración a las políticas públicas respecto a la distribución presupuestal tiene el mismo objetivo: Danilo Astori. Algunos cánticos lo declaran sin titubeos un “hijo de puta” otros denuncian, con cierto romanticismo, su relación con el Fondo Monetario Internacional.

Pero el Ministerio de Economía y Finanzas tiene apenas dos ventanas abiertas en el piso más alto. Las vallas, que si esperan a la marcha en presidencia, no separan al estudiante del pestillo de la puerta. Ni hay oficiales con poses viriles. El ministerio forjó, tal vez sin funcionarios, ni autoridades dentro del edificio, la barricada de la indiferencia.

“Paz” adorna la remera de una joven de unos veintipocos que graba la marcha. “Qué olor a porro hay”, ríe una señora que desarma su puesto. Sus ojos recorren la marcha que finaliza en presidencia. Otra vez, hay hombres de traje observando las vallas y los ventanales. Otra vez, se confunde con el contraluz a los hombres de las estatuas.

Los oradores amplían la agenda. No a la inversión privada en el Hospital de Clínicas, más bachilleratos en ambos turnos, no al recorte presupuestal, no a los decretos de esencialidad, más sueldos, más bancos, no a las infiltraciones en las marchas. Todos se unen en la misma consigna: la lucha presupuestal y los sindicatos presentes se declaran en conflicto. El primer orador, vocero de AFFUR, ronco declara que perdió la voz en una Asamblea. Una voz que tal vez hasta agosto no tenga descanso.

 

 

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