Humor o nada

Humor o nada

La primer mujer que le dio en el humor fue Juana Molina cuando, alrededor de la década de los 90,  a sus 9 años la vio en televisión. Pensó: “quiero hacer eso que hace esa persona”.  Después de Molina descubrió otras, entre ellas Niní Marshall a quien su padre escuchaba mucho. Hoy es Señorita Bimbo.

El principal tema de conversación es, como podría ser el de cualquier persona extranjera que arriba a Uruguay, la libertad de fumar porro en la calle. Virginia Godoy o Señorita Bimbo, mientras transita por estas calles uruguayas, sin maquillar, engripada y sin saber el destino con certeza, se indigna con su país: a pesar de que la normativa actual lo permite, una niña de diez años es violada por su padre y  no puede abortar. Camina con cierta dificultad y narra este último acontecimiento que la hizo enfurecerse ante la indiferencia que baña a la Argentina. “Prefieren (los argentinos) ver a Cristina (Kirchner) presa que reclamar porque se mueren de hambre”. Hace unos días le tocaron el timbre de su casa, alguien le pedía comida. “Una cosa es pedir ropa, otra comida”.

Llega al bar. Allí prefiere reservar su imagen en la coquetería y pide que no le saquen fotos. Como días antes dijo en Futurock, emisora de radio online argentina en la que trabaja, tampoco gusta hablar de feminismos porque no se siente una referente. Tiene la idea constante de defenderse como mujer, es consciente de sus privilegios como “blanca y de clase media” y, al decirlo esquiva cualquier posible discusión. Usa el humor como mecanismo de defensa. En cuanto un tema demasiado personal atraviesa la sobremesa usa una muletilla, conocida por las que hayan conversado en profundidad con una mujer, “esto le pasa a todo el mundo” o “como a todo el mundo”. El humor es un arma para sobrevivir.

¿A qué tuviste que sobrevivir?
Primero ser persona en este mundo, mujer en este mundo y una niña adoptada, una niña gorda, a padres viejos y difíciles.

Pide al mozo que le traiga un té,  leche con dos sobres de edulcorante y uno de azúcar.  Luego, cuando el mozo pone su pedido sobre la mesa, halaga la delicadeza de la “lecherita”. Al abrir los sobres recuerda que aún no ha avisado a Noelia (Custodio), su compañera en el humor,  dónde se encuentra. Le manda su ubicación por celular.

Virginia Godoy se hace llamar Señorita Bimbo. El señorita fue para diferenciarse de las señoras. Con respecto a Bimbo, desde los 17 años le dicen así.  Su madre fue actriz y su padre fue locutor de radio. La “apropiaron” a los días de nacer. Supone que fue en alguna provincia del interior de su país y espera, en algún momento, poder realizar un documental o serie sobre la adopción.  Supone que este tema se habla en la intimidad, pero es aún un “tabú cultural”.

¿Cómo eran tus padres?   

Grandes, mi mamá tenía 55 años cuando me adoptaron. Mundos muy distintos, complicados, también, porque las familias son complicadas. Sobreprotectores y muy de tratarme como una adulta. Una casa violenta, gritos, portazos, como tanta gente. Pero bueno, hay algunas circunstancias que son diferentes. Y mi adopción es una apropiación en realidad. Tengo que empezar a llamarla así. 

A fines del 2015, la llamaron para que ingrese su ADN al banco de datos para descubrir si es hija de detenidos desaparecidos. Al mismo tiempo, el presidente Mauricio Macri deja sin trabajo, a ella y sus compañeras entre las que están Malena Pichot y Julia Mengolini, por cortar el presupuesto a la emisora nacional y pública.

El resultado dio negativo y la incertidumbre no paró.

Tu ideal de felicidad

Volver después de una buena función, a una casa calentita o fresca, según la necesidad, que estén mis gatos al lado, hoy te digo que esté mi novio porque lo quiero mucho. Tener un porro gordo y que el delivery esté viniendo. Saber que hay chocolate para después y nada que hacer. Tener un poco de plata en la billetera y a mis amigas en un chat.

¿Cuál sería tu mayor desgracia?

Perder la voz porque trabajo con ella. También perderla metafóricamente. No tener voz por perderme en el ego, en la confusión y en mi propia oscuridad. Sucede que de un tiempo acá encontré a gente que me quiere escuchar. Pero un tiempo antes supe qué decir. No me gustaría perder eso.

¿Qué te gustaría ser?

Bailarina y cantante pop, como todo el mundo.

¿En qué país te gustaría vivir?

En Uruguay, re en Uruguay.

¿Tu color favorito?

El negro.. soy oscura.

Flor que más te gusta…

El jazmín.

El pájaro que prefieres.

Un colibrí de colores o un flamingo rosa.

Sus autores favoritos en prosa.

Jack Kerouac, Salinger,  Tennessee Williams.

Y tus autoras…

Dorothy Parker, Simone de Beauvoir. También están Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik. No leí muchas mujeres, leí básicamente a hombres. Pero a ellas sí las leí. Me anclaron a cosas que están buenas.

¡Ah, también está Ana Frank! A ella la leí chica y me hizo dar cuenta de muchas cosas. Por eso empecé un diario. Me conecté con esa herramienta así, a veces los leo en los Shows. También me gusta, Neil Gaibang.

¿Poetas?

Olga Orozco, Pessoa y a todos los oscuros: Charles Baudelaire, Allen Ginsberg, etc.

¿Un heroe favorito de ficción?

No existen los héroes.

¿Tu compositor favorito?

David Bowie.

¿Tu compositora favorita?

Pattie Smith.

¿Tu pintor favorito?

Me gusta mucho la pintura. De chica pensaba que iba a ser pintora. No quiero poner a ninguno. Dani Umpi, pongamos a gente que está viva, que hace cosas. No a gente muerta que está en un museo.

¿Tu pintora favorita?

Flavia Da Rin.

¿Héroe en la vida real?

No hay manera de ser humano y ser un héroe. Son figuras mitológicas que no existen no tengo ni  héroes, ni heroínas.

A mitad del cuestionario una pareja que pasaba por el bar la saluda. “Ay, qué divinos”, dice Virginia. Al rato otra muchacha se acerca y se presenta como Gimena, hace lo suyo y le “ofrenda un porro”. Bimbo acepta, huele, agradece y guarda.

¿Hábito ajeno que no soporta?

¿Cómo elegir dentro de todo lo que odio de la humanidad? La falta de registro de lo que le pasa al otro, alrededor y en ellos mismos. No registrar que hay alguien al lado muriendo.

¿Qué es lo que más detestas?

La falta de empatía total. La deshumanización del otro.

¿Una figura histórica que te caiga muy mal?

Cristóbal Colón. Las posibilidades que perdió este territorio si no hubiera llegado ese imbécil de mierda, con sus cruces y sus mierdas. Cristóbal Colón y todos sus amigos españoles.

¿Un hecho de armas que admires?

¿Un hecho de armas?(risas) Bueno algo que hayan hecho las Kurdas. Algún día que tomaron las armas y ajusticiaron.

¿Don de la naturaleza que te gustaría poseer?

El cambio absoluto y el volver a los ciclos de pasar de un estado a otro.  

¿Cómo te gustaría morir?

Tranquila, quedarme dormida y con todo en orden. Despedirse un poco. Saberlo, sabiendo que va a pasar.

¿Cuál es el estado típico de tu ánimo?

Ansiedad.

¿Qué defectos te inspiran indulgencia?

El atolondramiento: gente que se le cae todo, que llega tarde. Porque yo soy así. La infantilidad, las peculiaridades de la gente con muchas manías y fobias. Es como que las entiendo.

¿Tenés un lema?

Amor o nada, lo tengo tatuado. Porque va por ahí. No habla del amor romántico o entre pareja, sino como una manera de mirar al prójimo a la prójima antes que otra cosa.

¿Corriente feminista con la que más te identificas?

Mis amigas, mis compañeras, el chat de “futumamás” es la corriente feminista que me representa. Son todas mis compañeras de la radio que nos organizamos, nos debatimos, nos decimos y pifiamos. Estamos todas atravesando cosas, en un momento parecido y todas con una visión sesgada.

El papel que más le gustó interpretar fue  “la Monja” de Tarde Baby.  En especial, porque la frase “Satánicas de mierda ¿Ustedes con qué se dan? Mi droga es jesús”, fue chiste por años entre sus amigos. En el “secundario”, un día llegó su madre a casa y había olor a porro, entonces echó a su amiga de la casa gritando: “satánica de mierda vos con qué te das, cuántos años tenés”, a lo que está contestó “veinte o mil, mi droga es jesús”.

El inicio de su carrera, la que prefiere sobre las otras, fue a los 16 años.  Cuando en un grupo de ayuda para personas “gordas a dieta” le ofrecieron integrar un colectivo de teatro. “Entre eso y pegarme un tiro, preferí actuar”.

Esta generación es mejor que la mía, está más consciente, son amiges entre hombres y mujeres”, también se le escapa el lenguaje de la Academia. La peor pregunta que le hicieron en Uruguay, entre todas las entrevistas concedidas, fue: “¿Cómo sentís ser un ejemplo de aceptación para las jóvenes?”. Su verdadera respuesta: “Sos vos el que me tiene que aceptar, no yo. Soy gorda, superalo”.