Baile, fuego y lucha

Baile, fuego y lucha

Estudiantes de secundaria y una medida de lucha.

El repiqueteo sin ritmo de los tambores resuena en la noche. La asfixia del tránsito y la atmósfera frenética que rodea la inmediaciones del Palacio Legislativo en el día, no se sienten. Los gremios estudiantiles “kombativos” de secundaria acampan desde el martes, en reclamo de autonomía y cogobierno, accesibilidad total y equipos multidisciplinarios. El marco es la semana de lucha en defensa de la educación pública, propuesta por el Movimiento Estudiantil.

Las llamas de un fuego recién avivado alumbran las tres carpas que hacen al campamento. También encienden la cara de aquel pibe de 16 años, y de aquella otra con la remera de los Redondos, que no supera los 18. Los quince, tal vez veinte, estudiantes del liceo N°36 Instituto Batlle y Ordóñez, del N°6 Francisco Bauzá, del N°63 Idea Vilariño y del N°2 Héctor Miranda, charlan y bailan, fuman y escuchan música, tocan el tambor y preparan unas pizzas, se divierten.

Sus caras púberes y sus banalidades juveniles no los exime del deseo de querer “una educación libre, que no nos adoctrine, que nos enseñe a pensar, a criticar y a construir; que no nos forme como herramientas funcionales a este sistema neoliberal y capitalista”, proclaman.

La originalidad al orden del día los llevó a vender tortas fritas para hacer algún mango y de paso acercarle a la gente sus reivindicaciones, aunque en los talleres y actividades -abiertas para todos- que estaban previstas, y que finalizan el viernes, esperaban más convocatoria. Igual, según comentan, varios militantes de distintos centros educativos se acercaron a dar una mano, como el estudiante del Instituto de Profesores Artigas que, ahora recostado sobre una mesa improvisada, se arma un tabaco mientras observa el desarrollo de la acción.

Entre la perorata de los medios, las proclamas vacías de los políticos y la ensordecedora voz de los que dicen que “no queremos discursos por la televisión, queremos presupuesto para la educación”, están los gurises que conciliaron como medio de lucha acampar. Algunos dirán que están ahí por la joda, que no va a cambiar nada. Pero mientras esos se queman la cabeza ninguneando el método de lucha, los estudiantes organizados toman la responsabilidad que tiene la sociedad adulta en conjunto. La interpelación resulta inevitable, preguntate ¿Qué hacías vos por tu educación y la de todos a esa edad? ¿Qué hacés ahora?