Rodrigo

Rodrigo

Desde chiquito sentí que era un varón. Después de grande al no tener la información, tuve que tratar de vivir lo que podía. En el 2012 cuando se empezó a hablar de la temática, pude ponerle un nombre a lo que me pasaba. En ese momento se transmitía un reality donde había un chico trans; recién ahí, vi un hombre como yo. Pude enterarme también, que se podían hacer tratamientos hormonales y algunas cirugías para adecuar tu cuerpo a cómo te sentías.

Hay cambios que son internos y tienen que ver con un montón de cosas. No todo es físico, no todo es emocional sino, es un poco de cada cosa. Cuando comenzás el tratamiento hay mucha ansiedad y esta, se va canalizando a medida que vas viendo el proceso o mejor dicho, el proceso de tus cambios físicos. Pero a nivel emocional y mental, incluso vas teniendo determinados cambios.

Nosotros los varones trans al principio, tenemos altibajos en el humor y después eso va calmandose. Te vas adaptando a esta nueva hormona que está dentro de tu cuerpo y te vas manteniendo estable emocionalmente. No es algo que me ha pasado a mi solo, hablando con otros varones trans sentimos lo mismo; hay un antes y un después del tratamiento hormonal. Incluso pasa mucho con los adolescentes que estamos trabajando, tenemos la opinión de ellos. En la adolescencia estás como más retraído, y tímido, no te interesa mucho hablar con la gente o no sos muy sociable. Después del tratamiento, te podés expresar mucho mejor e interactuar con otra gente y tiene que ver con la reafirmación de quien sos y de que finalmente podés verte a vos mismo como siempre te sentiste.

Como el tema se está hablando más y nos estamos haciendo cargo de que se ponga sobre la mesa, los adolescentes están teniendo un ambiente amigable que les permite hablar de estos temas con una mayor libertad que antes. Yo recuerdo que en mi adolescencia no podíamos hablar de estos temas; primero no sabía que existía la persona trans, ya en un primer plano, no podía utilizar ese término. Por otro lado decir “me siento varón” era decir “estás loca“, no era importante, ni relevante, no existía y punto. Hoy los jóvenes pueden hablar de estos temas y las familias están receptivas.

Al país le cuesta más hablar de la temática trans cuando se refiere a mujeres. Si hay una escalera social, el varón trans asciende un escalón y la mujer trans lo desciende, es algo que pasa en la sociedad y su mirada. “Vos que naciste varón perdés tus privilegios de varón si te convertis en una mujer“. Esto se traslada a la familia y por eso a veces los padres son los que tienen mayor resistencia a estos cambios. Con mucha suerte, mucha ayuda y militancia estamos logrando entrar a las familias y hablar más de estos temas. Por ello, actualmente hay una mayor apertura en la sociedad.

Lo que falta es informar, acercarnos más y también más aliados. Cada vez que tengo la posibilidad de ir a una charla, digo lo mismo: “Sean nuestros aliados en esto“, a toda la sociedad toda se lo digo, sean nuestros aliados. En medida que podamos hablar de estos temas de buena forma: brindando información correcta, no como últimamente han salido a hablar en contra del proyecto de Ley Integral Trans con dichos raros que desinforman a la población y que por esto quizás mucha gente debe haber firmado desde el desconocimiento, sin saber de qué trata la ley.

Es otra cosa cuando se informa a la gente y no se le tiene miedo al cambio o aquello que aún no conocemos. Si conoces del tema, le vas a perder el miedo. Ser una persona trans no es algo que te pasa, no es una condición que sucede a los 20, 30 o 50 años, con esto se nace. Es una condición con la que nace el individuo y por lo tanto esto no va a ser contagioso ni tampoco una moda, es algo que realmente se siente en el alma.

A medida de que uno va hablando estos temas la cabeza se va aireando, no significa que estés de acuerdo o en desacuerdo. No estoy pidiendo que la gente me vea por la calle y me abrace. Podés no estar de acuerdo pero sin embargo empatizar y decir, “bueno fenómeno, respeto lo que te pasa, respeto quien sos”.