Cinco miradas, cinco retratos

Cinco retratos, cinco miradas

¿Qué herencias de la Dictadura Cívico-Militar considerás que siguen vigentes hasta el día de hoy?

Martha Passeggi fue prisionera política en el periodo de 1973 hasta 1977. En 1999 formó parte de los talleres realizados por mujeres ex presas políticas. Actualmente es militante por los derechos humanos y a través de la fotografía vuelve a su compromiso por la justicia y la memoria.
Fue detenida una noche de sábado de agosto de 1973 en la intersección entre la Av. 8 de Octubre y
Av. Gral. Garibaldi frente al bar “Mera”. Allí Martha esperaba en la parada de ómnibus, junto a dos compañeros también militantes del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), a otro compañero que llegaría para tener una reunión. La parada estaba llena y cerca de las 19 horas un comando militar los interceptó y detuvo, llevándose a Martha al cuartel “Florida” (ubicado en el barrio Buceo, actualmente derribado). El recibimiento fueron las torturas y luego de tres meses fue trasladada al Batallón de Infantería ubicado en Camino Maldonado, km. 14 y finalmente al Penal de Punta de Rieles, donde permaneció presa hasta 1977.

¿Qué herencias de la Dictadura Cívico-Militar considerás que siguen vigentes hasta el día de hoy?

“Cambió radicalmente nuestra sociedad. A pesar de todos los años transcurridos y del trabajo que hemos llevado adelante distintos protagonistas de la época y posteriores también, se mantienen enormes secuelas, como la instalación del miedo. Por más de que hoy vivamos en una realidad diferente y un sistema democrático, el miedo se instaló de diversas maneras. Hay hechos que a veces te retrotraen a esa época, por ejemplo cuando en una marcha o situación de cierto enfrentamiento aparecen las fuerzas represivas, es como una especia de flashback…hay acusaciones solapadas y una estigmatización de la protesta. Por otro lado, sigue habiendo impunidad hasta el día de hoy, por parte del Estado y los gobiernos de turno. Incluso este gobierno progresista, aunque hayan existido algunas posibilidades de investigación, los resultados siguen siendo muy malos, entonces siguen siendo responsables. “

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Karina Pankievitch,  ATRU Asociacion Trans del Uruguay.

“Pienso que muchas de las cosas que se empezaron a dar en la dictadura siguen hasta el día de hoy. Si bien hemos conseguido muchos logros, muchas leyes para nuestra población, se siguen dando los crímenes de odio, la discriminación y la vulneración de derechos en todo sentido.
Los peores años fueron en la dictadura porque muchas de las compañeras tuvimos que exiliarnos a otros países, muchas murieron en esa época, muchas se quedaron porque no tenían otra opción. Fue la época donde sufríamos más violencia, palizas, picanas, submarinos. No vivíamos prácticamente en nuestras casas. Vivíamos reprimidas porque no sólo nos llevaba una parte de la policía, había muchas brigadas: la brigada de asalto, narcóticos, automotores. Salías de una y caías en la otra. A veces llegabas a estar 21 días presa. Después en la democracia seguíamos igual hasta que se consiguió la ley de protección al trabajo sexual. Hoy las chicas pueden estar paradas en una esquina sin que la policía las reprima. Era muy fuerte. Tenías que ganarte tu sustento, hacer algo para comer y estar pensando si te llevaban presa o no te llevaban presa.

Ahora estamos luchando por la reparatoria. Es para las personas que tenemos más de 50 años y que vivimos aquella época y fuimos reprimidas. Es una reparatoria, no como dice la gente “una pensión”. Es una reparación por lo daños que sufrimos en la época de la dictadura, porque no sólo nos llevaban detenidas sino que trabajábamos también en las comisarías y jefaturas y es un trabajo que nunca nos pagaron.

Yo viví parte de todo eso. Me acuerdo que vivíamos en pensiones y a la noche venían los soldados a buscarte, te golpeaban las puertas, te sacaban desnuda, como estuvieras. No importaba si tenías documento o no, si fueras terrorista o no terrorista, de izquierda o de derecha. Te llevaban y después te preguntaban. Por eso no hay una estadística, estaban enfocados a lo que era otro tipo de población, de reprimirnos a nosotras ya se encargaba la policía”.

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Nilo Patiño, Madres y Familiares de uruguayos detenidos desaparecidos.

“Lo que ha perdurado más es la impunidad y el accionar de los militares. Lo que cambió es la forma. La inteligencia sigue porque está demostrado. Siguen conservando el poder porque no se los ha tocado. Esto que se quiere hacer de sacarlos a la calle es muy peligroso porque es volver a lo de antes. Hay algunos que piden ahora que se apliquen las medidas prontas de seguridad que todavía están en la constitución.

Pienso que hubieron pocos avances, sobre todo socialmente. Los que acá empujan para que se haga justicia no son sólo las organizaciones sociales sino la propia sociedad. La marcha del 20 es la demostración más grande de esto, es una marcha que en realidad es mínimamente organizada y la gente va no por estar vinculada a alguna organización sino por adhesión a la causa”

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Mariana Marrero, Coordinadora de apoyo a Madres y Familiares de uruguayos detenidos desaparecidos.

“Yo creo que fundamentalmente la cultura del miedo. Que se nota en pila de cosas, el Terrorismo de Estado tiene esa capacidad de instalar el miedo como en la cotidianidad de la vida de la gente. Y eso ha afectado tanto hacia el presente que incluso hoy en día seguimos teniendo miedo de hablar, tanto la gente que va a dar testimonio, como no sé los docentes en clase hablando de la dictadura. De hecho hoy con lo que pasó con los pibes del IAVA alguien del CODICEN que era algo que atenta contra la laicidad, y que había sido un hecho violento. Y está salado porque eso es miedo también. Miedo a que los gurises se hagan preguntas, miedo a que hablen de la dictadura, miedo a que lo tomen en sus propias manos y hagan su interpretación de la historia. La cultura del miedo es lo más difícil de romper. Y obviamente eso tiene que ver con la impunidad, nosotros entendemos la impunidad como un contínuum que sigue hasta hoy que tiene repercusiones en un montón de cosas. Siempre relacionadas con los derechos humanos. Desde el accionar de la policía en los barrios, el gatillo fácil como la impunidad se traduce en actos re cotidianos, porque una vez que vos no dijiste que eso está mal se vuelve a repetir. Pasa con un montón de cosas, pasa con la tortura. Es algo que hablamos bastante de como Uruguay que fue el país de América Latina , en el proceso del Plan Cóndor, que tuvo más presos políticos, Argentina el que tuvo más desapariciones forzadas y Chile más asesinatos. Y como Uruguay atravesó esa etapa, con toda esa gente que sigue viviendo que padeció la tortura pero ese tema no se trata, no se habla, no se discute. Es una herida muy zarpada.

No hablamos de cómo afecta eso a la sociedad toda, porque es algo que de verdad afecta al entramado social. Yo pienso bastante en eso, cuales son las huellas de la impunidad. Para nosotros la impunidad es la policía que mató a Sergio Lemos, fueron las tortura en el SIRPA, está todo hecho de lo mismo.

Y hay un montón de otras cosas, la cantidad de civiles cómplice que hubo, los delitos económicos, la apropiación de espacios, de propiedades, casas de los desaparecidos que ahora son propiedad del ejército, la de Elena Quinteros por ejemplo. “

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María Bellizzi y su hija Silvia, madre y hermana del desaparecido Andrés Humberto Bellizzi.

A su hijo Humberto lo desaparecieron en Argentina en 1977, cuando tenía 24 años. Familia de inmigrantes italianos, ambas recuerdan que siempre llegaba acompañado a su casa por algún compañero.

Al enterarse de su desaparición viajaron a Argentina, e iniciaron gestiones ante la Comisaría Seccional 5ª de Policía en Buenos Aires, en el Ministerio del Interior argentino, en el Comando del Ejército, entidades religiosas y de Derechos Humanos y en la Embajada Italiana, así como en Uruguay.

En 1999 presentaron la denuncia (junto a otros desaparecidos ítalo-uruguayos) al Fiscal de Roma, en Italia. El juicio oral y público se realizó 16 años después con los uruguayos imputados. “Hace 40 años que busco a mi hijo”, declaró María en el juicio, en noviembre de 2015. Actualmente sigue sin haber información del paradero de Humberto.

Para María lo que persiste en Uruguay desde la dictadura “es todo”. Ambas concuerdan en la falta de voluntad política y en que cuando alguien empieza a investigar “en serio, como el caso de Mariana (Mota), enseguida lo sacan”. Agregan que existe una cultura de impunidad, con militares que siguen sin condena. “Hay una idea de cierta parte de la sociedad de decir bueno eso ya pasó, hay que mirar para adelante”, sostiene María. “Si, pero… ¿A mi hermano quién me lo devuelve?”, pregunta Silvia.